Son las ocho de la mañana y tal vez tengan una jornada de más de 12 horas. A veces, las sesiones se alargan y trabajan más. Aun así sus trajes sastre y sus pasos con tacones siempre lucen perfectos. Por sus horas extras habrá compensación, puede ser de hasta un mes de salario.


Sirven café, agua y galletas, modelan cuando hay una conferencia de prensa o llevan el micrófono en el pleno de San Lázaro a quien toma la palabra. Son las edecanes en la Cámara de Diputados, servicio por el cual se pagan 1.5 millones de pesos al año con recursos públicos. 


De acuerdo con documentos oficiales, la Cámara de Diputados cuenta con ocho personas para brindar el servicio de edecanía, a quienes también se les ha dado retribuciones económicas de un mes de sueldo por extender su labor hasta altas horas de la noche o incluso terminar en la madrugada del día siguiente.

“En diversas ocasiones, el personal de edecanía ha prestado sus servicios más allá de su horario de trabajo, atendiendo las necesidades del servicio que exige el trabajo legislativo”, señala un acuerdo del Comité de Administración de la Cámara para justificar el pago de sueldos extras.

Según el registro de las ocho edecanes, siete ganan entre 13 mil 15 pesos y 17 mil 470 pesos, y la octava tiene una plaza de coordinadora de servicios de edecanía que recibe 24 mil 979 pesos al mes. Con dichos sueldos, la Cámara gasta en total un millón 491 mil 451 pesos al año. Así, al término de la actual legislatura en agosto, habrá gastado 4 millones 474 mil 353 pesos, en el servicio para que les sirvan galletas, café, agua. Una enfermera del IMSS, por ejemplo, gana entre 11 mil 600 pesos (139 mil 200 al año) y 14 mil 400 pesos al mes (168 mil al año).



Algunas de sus actividades son la recepción y atención de pacientes, toma de signos vitales, presión y muestras de sangre, seguir indicaciones del médico, suministrar medicamentos… Después del escándalo por acoso contra edecanes, en septiembre pasado, ya no quieren hablar ante una grabadora. Se dedican a su trabajo. Son cerca de las 11 de la mañana y la sesión está por comenzar. Después de servir, debe regresar a su lugar y esperar al siguiente ponente para hacer lo mismo, y luego al otro y al otro… Así será su tarde.

¿Quién contrata a las edecanes?

La contratación de las edecanes no es por licitación o a través de una empresa, sino que las emplea directamente la dirección de Recursos Humanos de la Cámara. De acuerdo con datos oficiales, siete de las edecanes en la Cámara son trabajadores de confianza y la octava está bajo el régimen de honorarios.

Actualmente dicha dirección está a cargo de Roberto Khalil Jalil, quien ha laborado en otras dependencias como Talleres Gráficos de México. También fue director de Planeación del desaparecido Instituto Federal Electoral. Las candidatas primero deben someterse a una entrevista en la Subdireccción de Apoyos Materiales y Administrativos.

De pasar a la siguiente fase, deben presentarse en la Subdirección de Selección del Área de Recursos Humanos de la Cámara. Ahí las someten a otra entrevista y a una prueba de conocimientos, donde el reclutador decide a quien contratar según aptitudes. También les advierten sobre los horarios. El oficial es de ocho a ocho, pero puede alargarse cuando se discute una reforma de alto impacto para el país o situaciones externas como protestas y bloqueos.

Sesiona la comisión de Educación ya es tarde y las edecanes en la reunión de trabajo deberán dormir ahí. Una de ellas escribe en su Facebook: “Enclaustrada gracias a maestros disidentes que atacan al término de la sesión de la comisión de Educación, me toca pernoctar en oficina”. Al día siguiente deberán iniciar su jornada laboral normalmente. Las ocho tienen su espacio en el edificio A de la Cámara de Diputados. En el primer piso hay una especie de camerino.

Tienen tocadores con grandes espejos; hay lápiz labial, maquillaje, rímel, rubor, delineadores… ahí comienza su día y ahí volverán para desmaquillarse. En aquella ocasión de la denuncia de acoso, diputados y diputadas, como Malú Micher, exigieron la regulación de los servicios de edecanía. Sin embargo, hasta ahora no ha pasado nada y la pregunta de “si es necesario tener edecanes para el trabajo legislativo” sigue en el aire.
Con información de El espectador.

Diputados gastarán millones con recursos públicos en 2018 para que edecanes les sirvan café, galletitas.


Son las ocho de la mañana y tal vez tengan una jornada de más de 12 horas. A veces, las sesiones se alargan y trabajan más. Aun así sus trajes sastre y sus pasos con tacones siempre lucen perfectos. Por sus horas extras habrá compensación, puede ser de hasta un mes de salario.


Sirven café, agua y galletas, modelan cuando hay una conferencia de prensa o llevan el micrófono en el pleno de San Lázaro a quien toma la palabra. Son las edecanes en la Cámara de Diputados, servicio por el cual se pagan 1.5 millones de pesos al año con recursos públicos. 


De acuerdo con documentos oficiales, la Cámara de Diputados cuenta con ocho personas para brindar el servicio de edecanía, a quienes también se les ha dado retribuciones económicas de un mes de sueldo por extender su labor hasta altas horas de la noche o incluso terminar en la madrugada del día siguiente.

“En diversas ocasiones, el personal de edecanía ha prestado sus servicios más allá de su horario de trabajo, atendiendo las necesidades del servicio que exige el trabajo legislativo”, señala un acuerdo del Comité de Administración de la Cámara para justificar el pago de sueldos extras.

Según el registro de las ocho edecanes, siete ganan entre 13 mil 15 pesos y 17 mil 470 pesos, y la octava tiene una plaza de coordinadora de servicios de edecanía que recibe 24 mil 979 pesos al mes. Con dichos sueldos, la Cámara gasta en total un millón 491 mil 451 pesos al año. Así, al término de la actual legislatura en agosto, habrá gastado 4 millones 474 mil 353 pesos, en el servicio para que les sirvan galletas, café, agua. Una enfermera del IMSS, por ejemplo, gana entre 11 mil 600 pesos (139 mil 200 al año) y 14 mil 400 pesos al mes (168 mil al año).



Algunas de sus actividades son la recepción y atención de pacientes, toma de signos vitales, presión y muestras de sangre, seguir indicaciones del médico, suministrar medicamentos… Después del escándalo por acoso contra edecanes, en septiembre pasado, ya no quieren hablar ante una grabadora. Se dedican a su trabajo. Son cerca de las 11 de la mañana y la sesión está por comenzar. Después de servir, debe regresar a su lugar y esperar al siguiente ponente para hacer lo mismo, y luego al otro y al otro… Así será su tarde.

¿Quién contrata a las edecanes?

La contratación de las edecanes no es por licitación o a través de una empresa, sino que las emplea directamente la dirección de Recursos Humanos de la Cámara. De acuerdo con datos oficiales, siete de las edecanes en la Cámara son trabajadores de confianza y la octava está bajo el régimen de honorarios.

Actualmente dicha dirección está a cargo de Roberto Khalil Jalil, quien ha laborado en otras dependencias como Talleres Gráficos de México. También fue director de Planeación del desaparecido Instituto Federal Electoral. Las candidatas primero deben someterse a una entrevista en la Subdireccción de Apoyos Materiales y Administrativos.

De pasar a la siguiente fase, deben presentarse en la Subdirección de Selección del Área de Recursos Humanos de la Cámara. Ahí las someten a otra entrevista y a una prueba de conocimientos, donde el reclutador decide a quien contratar según aptitudes. También les advierten sobre los horarios. El oficial es de ocho a ocho, pero puede alargarse cuando se discute una reforma de alto impacto para el país o situaciones externas como protestas y bloqueos.

Sesiona la comisión de Educación ya es tarde y las edecanes en la reunión de trabajo deberán dormir ahí. Una de ellas escribe en su Facebook: “Enclaustrada gracias a maestros disidentes que atacan al término de la sesión de la comisión de Educación, me toca pernoctar en oficina”. Al día siguiente deberán iniciar su jornada laboral normalmente. Las ocho tienen su espacio en el edificio A de la Cámara de Diputados. En el primer piso hay una especie de camerino.

Tienen tocadores con grandes espejos; hay lápiz labial, maquillaje, rímel, rubor, delineadores… ahí comienza su día y ahí volverán para desmaquillarse. En aquella ocasión de la denuncia de acoso, diputados y diputadas, como Malú Micher, exigieron la regulación de los servicios de edecanía. Sin embargo, hasta ahora no ha pasado nada y la pregunta de “si es necesario tener edecanes para el trabajo legislativo” sigue en el aire.
Con información de El espectador.

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